Hablemos de suicidio: una conversación que salva

Hablemos de suicidio: una conversación que salva

Columna publicada en NotiCel el 23 de septiembre de 2025

Septiembre es el mes de concienciación sobre la prevención del suicidio, un tema que a muchos todavía les incomoda. Sin embargo, hablar sobre el tema es una de las estrategias más efectivas para salvar vidas. A junio de 2025, la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud reportó 102 muertes en el año por esta causa en Puerto Rico. Aunque a lo largo de los años se ha visto una reducción en los números generales, en Puerto Rico el promedio anual es de 287 muertes, lo que nos recuerda que una sola vida perdida es suficiente para ocuparnos.

El tema requiere especial atención en los hombres, pues según las estadísticas son quienes más cometen este acto. Romper con estereotipos como “los hombres no lloran” o que expresar emociones es sinónimo de debilidad es urgente, porque estas creencias no solo invalidan lo que se siente, sino que empujan a muchos a callar y a no buscar ayuda, lo cual puede tener consecuencias fatales. Sin embargo, no podemos olvidar que la prevención debe dirigirse a todas las poblaciones, ya que niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores también pueden verse afectados. Por otro lado, aunque contar con recursos económicos o estar en una posición de privilegio social no exime a nadie de llegar a cometer el acto, es cierto que los determinantes sociales también influyen: comunidades aisladas, en pobreza o con menos acceso a servicios de salud mental enfrentan mayores riesgos, lo que nos recuerda la necesidad de fortalecer el acceso equitativo y la disponibilidad de ayuda.

Entre las señales de alerta que pueden observarse se encuentran cambios drásticos en el ánimo o la conducta, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban, sentimientos de culpa o vergüenza abrumadores, y verbalizaciones sobre la muerte o sobre ser una carga. A esto se suman factores de riesgo como la falta de destrezas para manejar emociones, pérdidas significativas, experiencias de abuso o violencia y la ausencia de apoyo. No obstante, también existen factores protectores que pueden marcar la diferencia: contar con un grupo de apoyo efectivo, tener un ambiente de validación emocional, buscar ayuda profesional y desarrollar herramientas para regular las emociones.

Contrario al mito de que hablar sobre el suicidio “da ideas”, el silencio es lo que puede costar vidas. Abrir espacios de diálogo en nuestras escuelas, trabajos y comunidades permite que quienes atraviesan un momento difícil sepan que no están solos y que pedir ayuda es posible. Escuchar sin juzgar, validar las emociones y acompañar en la búsqueda de ayuda profesional son gestos que pueden salvar vidas. Recordemos que cuidar de la salud mental nos toca a todos, desde lo personal hasta lo colectivo. Por otro lado, el buscar ayuda psicológica o psiquiátrica no nos hace menos fuertes; al contrario, es una muestra de valentía y de deseo de vivir una vida con sentido. 

Si usted o alguien que conoce está en riesgo, existen recursos de ayuda inmediata disponibles 24/7: Línea PAS de ASSMCA al 9-8-8 o al 1-800-981-0023, además de llamar al 9-1-1 o visitar la sala de emergencias más cercana.

Hablar del suicidio puede salvar una vida, y una sola vida vale todo el esfuerzo.

Back to blog